Esta antigua farmacia prefiere vigilarte desde el tejado con tres lúgubres ojos.
Si caminas por el casco antiguo de Görlitz y alzas la vista en la esquina de Untermarkt 24, sentirás de inmediato que alguien te observa. Desde la empinada cubierta de esta gran casa renacentista de cinco pisos, tres pesados párpados entrecerrados vigilan a los transeúntes. Aunque la arquitectura tradicional alemana clasifica estas sinuosas aberturas del tejado como Fledermausgauben (buhardillas de murciélago), su aspecto lúgubre ha bautizado al edificio popularmente como «La Casa de los Tres Ojos».
Bajo esta mirada inquietante se encuentra la antigua Ratsapotheke (Farmacia del Consejo). Tras un gran incendio que en 1525 destruyó la zona medieval, el maestro Wendel Roskopf transformó este inmueble gótico en una imponente estructura renacentista.
Sin embargo, su mayor secreto se instaló en su fachada sur a través de dos crípticos diagramas murales que a simple vista parecen simple decoración, pero que en realidad conforman una gigantesca calculadora astronómica diseñada en dos fases por un par de hermanos eruditos. Para los boticarios de la época, medir el tiempo con este nivel de precisión astral era vital para la preparación de remedios exactos.
La telaraña astrológica: El Arachne (1550)
El reloj derecho fue el primero en aparecer, diseñado en 1550 por el matemático Zacharias Scultetus. Recibe el nombre de Arachne por su densa y compleja red visual en forma de telaraña. Este mural no mide el tiempo humano, sino el «tiempo astrológico». A través de marcadas superficies alternas rojas y blancas, rastrea la entrada de la sombra del sol en las diferentes casas diurnas del horóscopo. Sus líneas verdes indican las horas planetarias, revelando qué astro rige cada momento exacto del día, mientras que unos hilos negros tejidos en el diseño permiten calcular la altitud del sol.
La medición histórica: El Solarium (post-1565)
Más de quince años después, el célebre astrónomo Bartholomäus Scultetus completó la obra de su hermano añadiendo el reloj de la izquierda. Su red de líneas marca nuestro horario civil común, pero también calcula las antiguas horas babilónicas mediante un ciclo que inicia exactamente al amanecer. Además, sus trazos indican las horas itálicas, contando 24 horas iguales a partir de la puesta del sol, lo que revelaba a los ciudadanos de la época cuánto tiempo de luz natural restaba antes del anochecer.
Una bitácora de piedra y café
En 1771, el farmacéutico Benjamin August Struve trasladó el negocio municipal a este imponente edificio, operando un monopolio médico en la ciudad hasta 1832. Tras sobrevivir a los siglos, una profunda restauración en 1999 destapó finalmente su portal renacentista original, el cual había permanecido tapiado y oculto tras un muro de ladrillos durante décadas.
Hoy en día, una cafetería inaugurada en el año 2000 ocupa el nivel inferior. Justo debajo de la telaraña del Arachne, una extensa lista de fechas inscritas en la pared registra las múltiples restauraciones del muro a lo largo de los siglos, comenzando en 1550 y concluyendo en el año 2000. Esta fachada se erige hoy como un punto insólito donde conviven los turistas modernos, el cálculo babilónico y la vigilancia perpetua de los tres ojos de piedra.









