Su nombre suele causar gracia entre los hispanohablantes: “Casa Torta” suena a pastel o postre. Pero aquí no hay nada de repostería. La “torta” es literal: significa torcida, inclinada, fuera de eje. Y eso es exactamente lo que parece esta construcción, como si hubiera salido de un dibujo animado o de un sueño.
Un espacio artístico fuera de lo común
Aunque parezca una vivienda peculiar, en realidad funciona como un centro cultural y recreativo, creado por los artistas Renato y Lu con la idea de romper con las formas tradicionales y despertar la creatividad.
Su fachada inclinada y asimétrica juega con la perspectiva, convirtiéndola en uno de los puntos más fotografiados de la región. Además, fue construida con madera, materiales reciclados y técnicas artesanales, respetando la estética rústica típica de Minas Gerais.
Una experiencia para desconectarse
Por dentro, la Casa Torta está llena de juegos antiguos, rompecabezas de madera y rincones de lectura, invitando a niños y adultos a desconectarse de la tecnología y disfrutar de lo simple.







