La Iglesia dentro de un Volcán

Girona (provincia), España El sitio ha sido un lugar de culto desde la Edad Media, pero sus orígenes exactos siguen siendo un misterio.
Dirección: Volcán de Santa Margarita, Girona Coordenadas: 42.14149, 2.54179 La mejor opción es por la GI-524 y estacionarse al pie del volcán. Excursión a La Garrotxa

En el corazón de La Garrotxa, donde los bosques esconden cicatrices de fuego antiguo, hay un volcán dormido. Y dentro de su cráter, como un secreto guardado por la tierra, se alza una ermita: la de Santa Margarida.

No impresiona por su tamaño. Tampoco por su riqueza arquitectónica. Lo que sorprende es el lugar donde está. Justo en medio del silencio verde que cubre un volcán apagado hace más de once mil años.

Orígenes y misterio

Nadie sabe con certeza cuándo comenzó a ser un espacio sagrado. Hay documentos que hablan de ella en 1403. Un rector que la mencionó en su testamento. Y poco después, los terremotos de 1427 y 1428 la redujeron a ruinas. Lo que vemos hoy es la capilla reconstruida en 1865: una nave sencilla, un campanario, una silueta humilde que se recorta contra la pradera del cráter.

La tradición dice que allí apareció la imagen de la Virgen. Por eso se levantó el templo. La figura original está en Girona, a salvo en un museo. Lo que queda en la ermita es una copia, pero el aura de misterio sigue siendo la misma.

Y surge la pregunta inevitable: ¿por qué construir un templo dentro de un volcán? ¿Qué sentido tenía elegir ese lugar y no el pueblo cercano de Santa Pau? Para algunos investigadores, la respuesta está en el simbolismo. El fuego que destruye, pero también purifica. El fuego del infierno y al mismo tiempo lo divino. Santa Margarita, la patrona, venció a un dragón —esa criatura que respira llamas—. Quizás la ermita se pensó como un amuleto contra el fuego y las desgracias que nacen de la tierra.

Fiestas

Cada 20 de julio, el cráter despierta. Es la fiesta de Santa Margarita. Cientos de peregrinos suben por el sendero hasta los 682 metros de altitud. Allí, en medio del prado volcánico, hay misa, música, comida compartida. El “aplec” es la forma en que la ermita vuelve a respirar vida, aunque en los últimos años organizarlo se ha vuelto cada vez más difícil.

El volcán de Santa Margarida forma parte de un paisaje único: más de 40 conos volcánicos y 20 coladas de lava dibujan el Parque Natural de la Garrotxa. Desde la cima, a 766 metros, la vista se abre a un mosaico de bosques y prados que cambia con las estaciones. Primavera, otoño, siempre distinto.

¿Cómo llegar?

Llegar no es complicado. Desde la carretera, un aparcamiento marca el inicio del camino. Media hora de caminata por senderos señalizados basta para entrar al cráter. Hay una cuesta, sí, pero nada imposible. Y al final, la sorpresa: una ermita solitaria en medio de un anfiteatro natural.

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