Irónicamente, la construcción de esta réplica histórica fue el resultado directo de un embarazo no deseado.
Si caminas por el noroeste de Görlitz y miras hacia la colina que bordea el arroyo Lunitz, te encontrarás con un conjunto de tres pequeñas edificaciones de piedra en un jardín que a simple vista pasa desapercibido, pero que esconde una réplica a escala del Santo Sepulcro de Jerusalén nacida de un escándalo vecinal.
¿Pero qué hace exactamente el Santo Sepulcro en Görlitz?
En 1465, Georg Emmerich, hijo de cuarenta años del alcalde católico Urban Emmerich, dejó embarazada a Benigna Horschel, hija del concejal husita Niklas Horschel. La familia de la joven exigió el matrimonio, pero los Emmerich se negaron por sus rivalidades políticas y religiosas.
Para ganar tiempo y expiar su falta ante los ciudadanos, Georg Emmerich viajó a Tierra Santa ese mismo año, donde fue nombrado Caballero del Santo Sepulcro el 11 de julio de 1465. A su regreso se convirtió en alcalde y apoyó la creación del recinto en un cementerio para criminales ejecutados y niños no bautizados.
En 1480, el ayuntamiento solicitó el permiso de obra y entre 1481 y 1504 los maestros Conrad Pflüger, Urban Laubanisch y Blasius Börer construyeron el complejo a escala reducida. La obra incluye la capilla del Santo Sepulcro, la Casa de la Unción con una escultura de Hans Olmützer de 1500, y una capilla doble de dos pisos: abajo la de Adán y arriba la del Gólgota, que tiene tres huecos circulares en el suelo y una canaleta que dirige el vino sobrante hacia una grieta artificial en la pared. El recinto es el final de un viacrucis de casi 1000 pasos —721 metros exactos— que inicia en la iglesia de San Pedro y San Pablo, pasa por la «Panadería de Jesús» en el barrio de Nikolaivorstadt y cruza el valle del arroyo Lunitz.
La historia no oficial cuenta que Emmerich midió personalmente el templo original en Jerusalén, o que la viuda Agnete Fingerin trajo los planos ocultos tras peregrinar vestida de monje en 1476, e incluso que el suceso con Benigna fue una violación. Sin embargo, no existen registros oficiales de la institución que confirmen este origen.
Hoy en día, el Santo Sepulcro sigue en pie tras ser restaurado en 1999. El lugar sobrevive como una contradicción histórica: la copia medieval sigue intacta en Alemania tras nacer de un embarazo ilegítimo, mientras que el edificio original en Jerusalén desapareció tras un incendio y una reconstrucción en el siglo XIX.













