Como un Monte Rushmore de mal humor, estas tres cabezas de piedra juzgan a los peatones desde la segunda planta de este edificio.
Si caminas por la Löbauer Straße de Görlitz, en Alemania, y miras hacia la fachada del número 7 desde la acera opuesta, te encontrarás con tres bustos de piedra de hombres de semblante serio que a simple vista pasan desapercibidos entre la arquitectura uniforme de finales del siglo XIX, pero que esconden el contraste de representar a dos ciudadanos franceses y a un británico en pleno territorio germano.
¿Pero qué hacen exactamente estos tres bustos extranjeros en un barrio alemán?
En 1893, este inmueble se convirtió en la sede de la compañía Ernst Herbst & Firl, una empresa que operó allí hasta 1919 fabricando cámaras fotográficas de madera de gran formato y objetivos. Mientras las oficinas se ubicaban en el edificio principal que da a la calle, el taller de producción funcionaba en el patio interior.
Para destacar el carácter tecnológico de su negocio, los propietarios decidieron descartar las figuras ornamentales clásicas de la época e instalaron en lo alto de la fachada las esculturas de tres pioneros internacionales de la imagen, identificándolos con sus apellidos en letras mayúsculas directamente debajo de cada cabeza: Niépce, Daguerre y Talbot.
Las tres piezas de piedra rinden tributo directo a los inventores que hicieron posible la industria fotográfica que sustentaba a la fábrica. De izquierda a derecha, el primer busto retrata al inglés Henry Fox Talbot, creador del calotipo y del sistema negativo-positivo que estableció la base técnica de la fotografía moderna. El segundo, en el centro, representa al francés Louis Daguerre, quien desarrolló y comercializó el daguerrotipo. El tercero corresponde a su compatriota Joseph Nicéphore Niépce, responsable de obtener la primera fotografía permanente mediante el método de la heliografía. Justo debajo de ellos, sobre el acceso que conduce al patio trasero, todavía se conserva la inscripción original de la fábrica de aparatos fotográficos y, en el pasaje, el logotipo de su almacén central.
Hasta el día de hoy, todavía puedes ver a estos tres inventores extranjeros custodiando el edificio, el cual fue adquirido en 1994 por Hans Peil y transformado desde finales de 1999 en la sede de la Sociedad para el Museo de la Fotografía de Görlitz y en 2001 en el Museo de la Fotografía de Gorlitz. Aquellas tres cabezas de piedra permanecen en la fachada como el curioso recordatorio de una época en la que un fabricante alemán prefirió coronar su edificio con científicos extranjeros antes que con adornos tradicionales.








