El Gran Caminante

Görlitz, Alemania

Una perturbadora escultura sobre el trauma humano desató polémica al ser reciclada como un controversial homenaje póstumo para un exalcalde.

Si caminas por las inmediaciones de la Altstadtbrücke (Puente del Casco Antiguo) en la ciudad de Görlitz y miras hacia la zona verde con hierba alta que bordea el puente, te encontrarás con una estatua de bronce extremadamente delgada y de superficie áspera que a simple vista recuerda inevitablemente a la escena de la película de zombis 28 años después, donde un muerto viviente demacrado camina en medio de la hierba alta, pero que esconde una fuerte controversia entre su propósito cívico y el rechazo casi total de los habitantes.

Esta es la historia de «El Gran Caminante» (Großer Gehender)

En 2009, el escultor Erik Neukirchner moldeó esta figura desnuda de 197 centímetros de altura como una pieza autónoma, once años antes del fallecimiento del exalcalde Ulf Großmann. El trabajo de Neukirchner suele abordar el trauma, la vulnerabilidad y la resistencia humana. Una de sus esculturas llamada Ecce Homo fue inspirada en la fotografía de un niño de Irak herido con una bomba de racimo.

Sin embargo, en 2023, la obra fue instalada en un entorno paisajístico cóncavo —codiseñado por Neukirchner y Maik Schaufuß— para funcionar como un monumento dedicado a Großmann. Aunque no es un retrato del político, se le colocó una placa que omite su fecha de creación original y la vincula con el lema «Cada uno de tus pasos cambia el futuro», aludiendo a la «capacidad de actuar por sí mismo» del exalcalde.

La instalación provocó una oposición inmediata, alcanzando un 97% de desaprobación en las redes del medio Görlitz Insider. Debido a su aspecto demacrado entre la maleza, los transeúntes la han comparado con el monstruo de internet «Siren Head», víctimas de campos de concentración o zombies de Walking Dead. En 2024, la crudeza de la pieza quedó demostrada al ser utilizada por el propio Erik Neukirchner para abrir una exposición sobre la guerra y la pasión en una iglesia de Chemnitz.

Los rumores de Facebook cuenta que la familia del político impulsó la elección de esta obra, que los concejales aprobaron el proyecto viendo solo fotografías de perfil que ocultaban su apariencia, y que el costo osciló entre 42.500 y 114.500 euros.

Hoy en día, la estatua sigue en pie junto al puente de la reconciliación germano-polaca. Mientras continúa entre la hierba alta, la obra permanece como una contradicción donde una escultura sobre el trauma humano terminó convertido en el homenaje oficial al legado de un alcalde.

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