Compasión

Moscú, Rusia El brutal asesinato de este perro callejero en el metro de Moscú conmovió a toda Rusia.
Dirección: Novoslobodskaya Ulitsa, 16, Moscow, Russia Coordenadas: 55.78195, 37.59908 Metro: Mendeleevskaya (L9)

En el corazón del metro de Moscú, en la estación Mendeléyevskaya, una escultura de bronce detiene a los transeúntes con una mirada triste y noble. Es Compasión (Сочувствие), un monumento erigido en honor a un perro callejero llamado Malchik (muchacho en ruso), cuya trágica muerte despertó una ola de indignación y empatía en toda Rusia.

El amigo del metro

Durante casi tres años, Malchik —un mestizo de pelaje negro— vivió en los pasillos de la estación Mendeléyevskaya, en la línea Serpujovsko-Timiriazévskaya del metro de Moscú. Era más que un perro callejero: se había convertido en parte del lugar. Los empleados del metro, comerciantes de puestos cercanos y pasajeros lo alimentaban y cuidaban. A cambio, Malchik ofrecía compañía y cierta sensación de seguridad. Como muchos testigos recuerdan, ayudaba a mantener alejados a otros perros y alertaba ante cualquier situación extraña. Sin embargo, también mostraba una actitud agresiva hacia otros canes.

El ataque que lo cambió todo

La vida de Malchik se apagó de forma brutal en diciembre de 2001. Una mujer de 22 años, Yuliana Romanova, descendía al metro acompañada de su perro, un staffordshire terrier. Al ver a Malchik dormido en el pasillo, Romanova provocó una pelea entre los animales. Cuando Malchik reaccionó, ella sacó un cuchillo de su bolso y lo apuñaló seis veces. Un vendedor de un kiosco intentó detenerla, pero fue en vano. Malchik murió antes de que llegaran los servicios de emergencia.

La policía no intervino de inmediato y Romanova se marchó del lugar. La historia pudo haber quedado impune, pero la periodista Irina Ozernaya, del periódico Izvestia, decidió investigar. Fue ella quien logró identificar a Romanova, una joven modelo, como la agresora. En una entrevista, Romanova expresó remordimiento, aunque se mostró evasiva: “Ya no importa. Me voy a trabajar a España. Espero olvidar esto”.

Justicia y memoria

La investigación reveló un pasado perturbador: Romanova había sido diagnosticada con esquizofrenia a los seis años y ya había maltratado perros anteriormente. La presión mediática y la indignación pública obligaron a las autoridades a actuar. Un año después del incidente, se abrió un proceso judicial. Romanova fue declarada culpable de maltrato animal y enviada a un centro psiquiátrico por un año. Su paradero actual es desconocido.

La historia de Malchik no fue olvidada. Al contrario, se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos de los animales. Con el impulso de figuras públicas como la artista Elena Kamburova y con apoyo del consejo de tutores del metro de Moscú, se promovió la creación de un monumento que recordara a Malchik y llamara a una actitud más compasiva hacia los animales sin hogar.

El monumento: símbolo de compasión

Gracias a donaciones de ciudadanos rusos y extranjeros —incluidas celebridades del cine y la música—, un equipo artístico compuesto por el escultor Alexander Tsigal, el artista Sergey Tsigal y el arquitecto Andrey Nalich dio forma a la obra.

El monumento fue inaugurado en febrero de 2007 en el vestíbulo superior de la estación Mendeléyevskaya, justo en el lugar donde Malchik perdió la vida. La escultura muestra al perro en posición de descanso, con una expresión serena pero melancólica. Una inscripción en la base reza: “Dedicado al trato humanitario hacia los animales sin hogar”.

Hoy en día, miles de pasajeros se detienen a acariciar la cabeza de bronce de Malchik o a dejar flores junto a su pedestal. “Сочувствие” (Sochustvye) no solo honra la memoria de un perro que encontró hogar en el metro, sino que también recuerda a una ciudad entera la necesidad de mostrar compasión hacia los más vulnerables.

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