Embrión (Embryo)

Praga, Chequia

Esta escultura fue tan ignorada al principio que unos actores tuvieron que fingir pelearse para atraer curiosos.

Si caminas por la plaza Anenské náměstí 209, en la Ciudad Vieja de Praga, y miras hacia la esquina superior y el canalón del teatro Divadlo Na zábradlí, te encontrarás con un bulto translúcido de un metro veinte de altura que a simple vista pasa desapercibido de día, pero que al caer la noche se ilumina revelando la silueta de un feto humano y esconde la historia de un falso escándalo mediático.

Esta es la historia de Embryo

En 1996, el escultor checo David Černý concibió la pieza, pero no fue hasta 2008 cuando se instaló en la fachada para conmemorar el 50 aniversario del teatro. La estructura, de 120 centímetros de altura, está fabricada con metal, fibra de vidrio, espuma de poliuretano y luces LED integradas que la hacen brillar en la oscuridad, simulando un embrión encajado directamente en el desagüe del edificio.

Tras su colocación en 2008, la obra no recibió la atención esperada por la institución. Para revertir esta indiferencia, la directora del teatro, Doubravka Svobodová, junto con los miembros de la compañía y el propio Černý, organizaron un engaño colectivo para la prensa. Difundieron la noticia falsa de que la escultura había dividido al elenco en dos bandos irreconciliables que se negaban a hablarse, dificultando los ensayos.

En un reportaje para el canal ČT24, el actor Miloš Mejzlík declaró que había caminado bajo los andamios pensando que reparaban la fachada hasta que apareció la pieza, a la cual calificó como un forúnculo que dañaba al teatro y a la república, exigiendo su retiro inmediato y firmando una supuesta petición de protesta.

Mientras otra facción de actores defendía la figura diciendo que era un embrión que latía por el teatro, David Černý envió una carta desde Estados Unidos sumándose a la farsa: aceptaba que cubrieran su obra por considerarla un acto subversivo contra las almas cansadas del recinto. La prensa difundió el conflicto sin sospechar, logrando que los curiosos llenaran la plaza y enviaran correos y llamadas al teatro.

Hoy en día, Embryo sigue en pie aferrado al canalón de Anenské náměstí, iluminándose cada noche. La pieza permanece allí no solo como tributo al medio siglo del teatro, sino como prueba de que, a veces, una mentira bien actuada atrae a más público que el propio arte.

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