En el corazón de Praga, a pasos de la icónica Plaza de la Ciudad Vieja, existe un museo que no figura en los itinerarios convencionales pero que acumula visitantes de todo el mundo: el Sex Machines Museum (SMM). Fundado en 2002, “supuestamente” es el único museo en el mundo dedicado exclusivamente a las máquinas sexuales.
El edificio se encuentra en la calle Melantrichova 18, una de las calles que desembocan en la plaza más famosa de Praga, lo que hace que muchos turistas se topen con él por sorpresa durante un paseo cualquiera.
¿Qué hay dentro?
La muestra ocupa un edificio de tres plantas y alberga unos 200 objetos y artefactos, una galería de arte erótico, un cine que proyecta películas antiguas de temática erótica, lencería y muchas otras cosas inclasificables. La colección abarca siglos de historia: entre las piezas más llamativas se encuentra un cinturón de castidad que data de 1580, un vibrador a manivela de 1910 y un corsé de hierro de 1500. Y para quienes crean que la perversión es cosa moderna, también se expone una máquina eléctrica antimasturbadora de 1915.
Muchos de los aparatos vienen acompañados con maniquíes flexibles para una mejor comprensión de sus usos, y algunos fueron elaborados hacia comienzos del siglo XVI.
Un archivo cinematográfico sorprendente
Uno de los tesoros menos esperados del museo es su archivo fílmico. Se pueden ver películas de época relacionadas con la temática que fueron conservadas desde tiempos de Alfonso XIII, pasando por la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial y el franquismo. Si bien la mayoría están en francés, también hay algunas en español que sólo se exhiben en este museo.
La ciencia de la sexualidad
El museo ofrece una experiencia poco convencional pero educativa, centrada en la historia de los dispositivos mecánicos utilizados con fines sexuales. Muchos visitantes aprecian el contexto histórico y el enfoque científico con el que se aborda la temática, con vitrinas bien organizadas y descripciones informativas.
No es un museo demasiado grande, pero tiene la facultad de generar reflexiones sobre la evolución de la sexualidad y lo que se entiende como represión o libertad. La entrada está restringida a mayores de 18 años, y el horario —de 10 de la mañana a 11 de la noche— invita a una visita nocturna que encaja perfectamente con la atmósfera del lugar.










