La otra vez me apareció un reel en Instagram en el que se mencionaba que Buenos Aires tiene varias Estatuas de la Libertad y que dos de ellas son “originales de Bartholdi”, el creador de la famosa Lady Liberty neoyorquina.
La más famosa y conocida es la que se encuentra en las Barrancas de Belgrano y, según el video, fue inaugurada el 3 de octubre de 1886. Durante años, su historia circuló resumida en una frase tan impactante como imprecisa: “fue inaugurada 25 días antes que la de Nueva York”.
La afirmación se repite por internet incluyendo sitios oficiales, pero al examinar la segunda estatua ubicada en la escuela “Domingo Faustino Sarmiento”, la realidad resulta mucho más interesante y confusa. Resulta que también fue inaugurada el 3 de octubre de 1886.
Entonces me puse a pensar: ¿cómo es posible que dos réplicas tengan la misma fecha de inauguración?, demasiada casualidad.
La curiosidad me llevó a investigar más. En la web oficial de turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires confirman la fecha de 1886, pero luego di con un artículo escrito por Pablo Bedrossian que me generó más dudas que respuestas.
La investigación que cambia todo: 1875
Al profundizar en fuentes especializadas, aparece un dato que contradice frontalmente el relato popular. El investigador y divulgador Pablo R. Bedrossian localizó dos fuentes documentales escritas que indican que la estatua fue colocada entre enero y abril de 1875, durante el mandato de José G. Saborido, juez de paz del entonces pueblo de Belgrano.
📌 Fuentes que sostienen 1875:
– Investigación de Pablo R. Bedrossian
– Investigación de LA NACIÓN
Este dato adelanta la cronología once años antes de la inauguración de la Estatua de la Libertad en Nueva York, y no veinticinco días.
La confirmación internacional (1990)
Durante años, la fecha de 1875 permaneció poco difundida. Sin embargo, en 1990 se produjo un hecho clave: un intercambio entre el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y Francis Beaumatin, miembro del Club de los Amigos de la Estatua de la Libertad en Francia.
Beaumatin reconoció la estatua argentina a partir de una fotografía publicada en una revista, confirmando que se trataba de una pieza vinculada directamente a los primeros modelos de Bartholdi y validando la antigüedad de su instalación.
Una estatua con nombre y apellido
A diferencia de otras “Libertades” porteñas, la de Belgrano no deja lugar a dudas sobre su autoría. En la base de la escultura pueden verse:
- La firma de Frédéric Auguste Bartholdi
- El sello de los talleres franceses Val d’Osne
Estos talleres fueron fundamentales para la difusión de la obra de Bartholdi. Para financiar la construcción de la colosal estatua de 93 metros que sería regalada a Estados Unidos, el escultor licenció varios de sus modelos a Val d’Osne, que los produjo en hierro fundido y los comercializó a través de catálogos internacionales.
Así, la Estatua de la Libertad dejó de ser una idea única para convertirse en un símbolo exportable.
Una libertad de hierro que cambia de color
Aunque muchos la confunden con una estatua de bronce, la Libertad de Belgrano está hecha de hierro fundido. Este material explica por qué su color ha variado tanto a lo largo del tiempo:
- Tras limpiezas y restauraciones, adopta un tono rojizo intenso
- En otras etapas, aparece verdosa u oscura, producto de la oxidación
Este comportamiento cromático la convirtió en una especie de camaleón urbano, alimentando aún más su aura de misterio.
¿Siempre estuvo en las Barrancas?
La mención de 1875 abre otro interrogante: ¿fue ese su emplazamiento original?
Algunos investigadores sugieren que la estatua pudo haber estado inicialmente en la Casa Municipal de Belgrano, antes de ser trasladada a su ubicación actual en las barrancas. La hipótesis cobra fuerza si se considera que en 1875 Belgrano aún no formaba parte de la Ciudad de Buenos Aires, sino que era un municipio independiente, anexado recién en 1887.
Esto también explica la confusión sobre su comprador: aunque suele decirse que fue adquirida por la Municipalidad de Buenos Aires, lo más probable es que haya sido una adquisición del municipio de Belgrano.
Conclusión (análisis propio)
La llamada Estatua de la Libertad de Sarmiento y la Estatua de la Libertad de Belgrano suelen presentarse como piezas emparentadas, pero en realidad no comparten ni autor, ni material, ni función, ni antigüedad. Su única coincidencia real es haber sido instaladas antes de la inauguración de la Estatua de la Libertad de Nueva York y encontrarse dentro del actual territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
De ambas, la única que puede vincularse directamente con la obra de Bartholdi es la de Belgrano, por lo que solo ella puede considerarse una verdadera “hermana menor” del monumento neoyorquino.
Datos comprobados
- La Estatua de la Libertad de Belgrano fue instalada en 1875, lo que la convierte en una obra once años anterior a la de Nueva York.
- La Estatua de la Libertad ubicada en la Escuela Normal Sarmiento fue inaugurada el 3 de octubre de 1886, veinticinco días antes que la de Nueva York.
- La estatua de Belgrano fue producida por la fundición francesa Val d’Osne y conserva en su base la firma de Frédéric Auguste Bartholdi, junto con el sello del taller.
- La estatua de Sarmiento responde a una alegoría arquitectónica, integrada al diseño del edificio y atribuida al arquitecto Carlos Morra, sin relación directa con los moldes de Bartholdi.
El origen del equívoco
Todo parece indicar que la confusión surgió cuando la fecha original de instalación de la estatua de Belgrano (1875) dejó de ser citada, y fue sustituida por la de 1886, correspondiente a la inauguración del edificio del Colegio Normal Nro. 9 “Domingo F. Sarmiento”.
A partir de allí, el hecho de que ambas representaciones quedaran asociadas a una misma cronología facilitó una vinculación errónea entre las dos, que terminó derivando en la falsa atribución de autoría compartida.
Lejos de tratarse de una invención intencional, este caso ilustra cómo la repetición de datos sin verificación puede reescribir la historia, incluso cuando se trata de estatuas de que llevan más de un siglo observando la ciudad desde el mismo lugar.










