Monumento a la Revolución de Terciopelo

Praga, Chequia

Ocho manos de metal emergen de una ventana recordando una paliza policial.

Si caminas por la avenida Národní třída en Praga y miras hacia la fachada del Palacio Kaňka, te encontrarás con una placa de bronce con ocho manos humanas en relieve que a simple vista pasa desapercibida, pero que esconde una historia de represión policial, instalaciones clandestinas y disputas inmobiliarias.

Esta es la historia de la placa conmemorativa conocida como las Manos (Ruce, en checo)

En 1953, la planta baja del edificio fue modificada para crear un pasaje peatonal artificial tras la reducción de la acera por las vías del tranvía. Décadas más tarde, alrededor de las diecinueve horas del 17 de noviembre de 1989, las fuerzas policiales bloquearon una marcha estudiantil junto a los grandes almacenes Máj y cerraron las calles laterales.

Los manifestantes, que coreaban el lema «¡Tenemos las manos vacías!», fueron empujados hacia ese pasaje del Palacio Kaňka, donde miles de personas fueron golpeadas por la policía. Para recordar el suceso, los autores Miroslav Krátký y Otakar Příhoda colocaron sin permiso esta pieza de bronce dentro del pasillo la noche del 20 de febrero de 1990. La obra incluye la fecha 17. 11. 1989 y el molde de ocho manos haciendo la señal de la victoria y mostrando las palmas abiertas.

El 22 de noviembre de 2009, el artista Roman Týc, miembro del grupo Ztohoven, alteró el monumento usando imanes. Añadió manos haciendo el saludo nazi con la fecha 17 de noviembre de 1939 (cuando Checoslovaquia estaba ocupada por los nazis) y otras mostrando el dedo medio levantado con la fecha 17 de noviembre de 2009.

La intervención fue retirada al día siguiente y la policía archivó el caso en 2010 porque el autor original no presentó cargos. Posteriormente, el Colegio de Abogados de la República Checa, propietario del inmueble tras la revolución, decidió cerrar el pasaje argumentando riesgo de incendio por las velas y aglomeraciones anuales, además de exigencias de conservación para devolver al edificio su estilo barroco. Pese a las protestas de ciudadanos, la placa fue trasladada al exterior el 16 de noviembre de 2016.

Hoy en día, la placa sigue en pie sobre el portal acristalado de la fachada, frente a una acera ampliada, mientras que el antiguo pasaje fue transformado en una galería en 2018. Resulta irónico que un monumento instalado ilegalmente para recordar a quienes fueron acorralados en un túnel termine desplazado a la calle por motivos de seguridad y estética arquitectónica.

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