Baba Ruins

Praga, Chequia

Una empresa de trenes disfrazó un almacén de uvas como ruina gótica y siglos después los turistas siguen cayendo en la trampa publicitaria.

Si caminas por la orilla izquierda del río Moldava en Praga-Podbaba y miras hacia el promontorio rocoso ubicado a 259 metros sobre el nivel del mar, te encontrarás con un par de muros desnudos con ventanas góticas vacías que a simple vista pasa desapercibido como los restos de una fortaleza antigua, pero que esconde una estructura artificial creada por una compañía ferroviaria.

Esta es la historia de la ruina de Baba

En 1622, el burgués Jindřich Žežule fundó un viñedo en este terreno, cuyo nombre está documentado desde el siglo XV y donde investigaciones arqueológicas de los años setenta del siglo XX hallaron un asentamiento fortificado de la Edad de Piedra. Más tarde, en 1650, el propietario Servác Engel z Engelflussu construyó allí un pabellón de verano equipado con un lagar. En 1673, la propiedad fue adquirida por Tomáš Pešina z Čechorodu, decano del capítulo de San Vito, por lo que el área recibió los nombres de Děkanka o Čechorodka.

Durante la década de 1740, en el marco de las guerras de sucesión austríaca, las tropas bávaras y francesas destruyeron el edificio y el jardín. En 1748, A. T. Lohnerová compró la parcela y la anexó a la finca de Šárka. El cambio definitivo ocurrió en 1858, cuando los ferrocarriles estatales decidieron modificar los escombros del antiguo lagar para imitar la ruina de un castillo medieval, insertando ventanas de estilo gótico como una escenografía de la época durante la construcción de la vía férrea que pasa justo debajo de la roca.

La historia no oficial cuenta que la estructura fue originalmente una capilla o una edificación romántica levantada desde cero a principios del siglo XIX a la que luego se le añadieron las ventanas. Sin embargo, no existen registros oficiales de la institución que confirmen este origen.

Hoy en día, la ruina de Baba sigue en pie como un mirador de acceso libre e iluminado de noche desde el año 2006, situado junto a una colonia de villas funcionalistas de los años treinta. Desde sus muros sin techo se observan el Castillo de Praga, la planta de tratamiento de aguas en la Isla Imperial y las jirafas del zoológico en la colina opuesta, consolidando este punto como un decorado teatral donde el ferrocarril fabricó su propia Edad Media.

Más lugares insólitos en Praga

Scroll al inicio