Monumento a las Víctimas del Comunismo

Praga, Chequia

Siete estatuas de hombres desnudos bajando una escalera que parecen estar desintegrándose a pedazos, perdiendo brazos, piernas y tripas en cada escalón.

Si caminas por el cruce de las calles Újezd y Vítězná en Praga y miras hacia la base de la colina de Petřín, te encontrarás con siete figuras humanas de bronce bajando por unos escalones de hormigón, que simbolizan el registro de décadas de persecución estatal.

Esta es la historia del Monumento a las Víctimas del Comunismo

En 2002, el 22 de mayo, se inauguró esta obra impulsada por la Ciudad de Praga, el distrito de Praga 1 y la Confederación de Prisioneros Políticos. El diseño fue realizado por el escultor Olbram Zoubek y los arquitectos Zdeněk Hölzel y Jan Kerel, mientras que la fundición HVH en Horní Kalná elaboró las piezas. El conjunto presenta siete estatuas ubicadas en el eje del Puente de las Legiones que, gradualmente, se convierten en torsos fragmentados para simbolizar la destrucción de los opositores políticos.

En el primer peldaño hay cuatro placas metálicas al ras del suelo, complementadas por una franja metálica que divide la escalera y un pedestal superior con textos en checo e inglés. Las inscripciones recuerdan las vidas arruinadas entre 1948 y 1989 con cifras exactas: 205.486 condenados, 248 ejecutados, 4.500 muertos en prisión, 327 fallecidos en las fronteras y 170.938 emigrados.

En 2003, la instalación sufrió un atentado cuando un desconocido detonó un explosivo que dañó una de las estatuas. Tiempo después, durante la noche de un 6 de junio, dos jóvenes de 19 y 20 años sacudieron una figura hasta arrancarla de los anclajes que la sujetaban al hormigón. Tras ser identificados mediante cámaras policiales, enfrentaron hasta dos años de cárcel, pero la fiscalía de Praga 1 suspendió el juicio luego de que ambos acordaran pagar las 60.000 coronas checas que costó la reparación.

Hoy en día, el monumento sigue en pie en la ladera de Petřín como sede de ceremonias donde el Ministerio de Defensa, el Ejército y antiguos presos políticos depositan ofrendas florales. Resulta paradójico que unas estatuas creadas para representar cómo un régimen destruye físicamente al ser humano hayan tenido que sobrevivir a explosiones y mutilaciones reales en plena democracia.

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