Como si Elon Musk hubiera viajado en el DeLorean a los años cuarenta para instalar este vitral casi religioso que promociona la marca Tesla.
Si caminas por el Pasaje Světozor en el centro de Praga y miras hacia la galería superior cerca de la bóveda acristalada, te encontrarás con un gran vitral colorido con las palabras «TESLA Radio» que a simple vista pasa desapercibido entre los comercios, pero que esconde una maniobra política e histórica de la Guerra Fría.
¿Pero qué hace exactamente un vitral publicitario de Tesla en este pasaje?
En 1914 comenzó la construcción del palacio del Banco Checo, un edificio diseñado por los arquitectos Osvald Polívka y Josef Sakař que se completó en 1918. Su corredor interior conectaba la calle Vodičkova con el Jardín Franciscano y albergaba un cine llamado originalmente Elektra. En 1929, este camino se unió con el pasaje Alfa para dar salida a la Plaza de Wenceslao.
Posteriormente, en 1946, el gobierno checoslovaco nacionalizó 16 empresas independientes del sector electrotécnico —entre ellas una firma fundada en 1921 que también se llamaba Elektra— para crear un único consorcio estatal llamado TESLA. Un año después, en 1947, el corredor del banco sufrió una reconstrucción radical que unió las alas del patio interior bajo un techo curvo de acero y cristal, convirtiéndose en el primer pasaje construido en Praga tras la Segunda Guerra Mundial.
Como parte de este diseño funcionalista de 1947, se incorporaron galerías superiores y se instaló el vitral publicitario de la recién creada empresa estatal Tesla, una pieza elaborada por el artista František Hudeček. Originalmente, el nombre de la compañía rendía homenaje al inventor de origen croata Nikola Tesla. Sin embargo, en 1948 se produjo una ruptura ideológica y política entre Checoslovaquia y Yugoslavia. Para desvincular la marca estatal del apellido de un ciudadano nacido en territorio yugoslavo, las autoridades cambiaron la versión oficial y establecieron que el nombre TESLA era en realidad un acrónimo de las palabras checas «TEchnika SLAboproudá» (técnica de corriente débil), argumento que años más tarde lograron defender ante un tribunal internacional.
Hoy en día, el vitral de Tesla sigue en pie junto a los detalles originales de 1947, como los suelos de cerámica, las barandillas revestidas de chapa y los letreros del cine en vidrio opaxit negro. El anuncio luminoso permanece sobre los peatones como la reliquia visual de una empresa que prefirió inventar un acrónimo técnico antes que admitir el origen extranjero de su propio nombre.








