Según una antigua leyenda medieval, hacia el año 1400 un hombre se escondió dentro de la iglesia después del cierre. Su intención era esperar a que el templo quedara vacío para robar las valiosas joyas de una estatua de la Virgen María.
Cuando llegó la noche y todo quedó en silencio, el ladrón se acercó al altar. Extendió la mano para tomar las joyas que adornaban la estatua.
En ese momento ocurrió algo que, según la tradición, parecía un milagro. La estatua de la Virgen cobró vida y sujetó con fuerza el brazo del ladrón, impidiéndole escapar.
El hombre quedó atrapado allí durante toda la noche. A la mañana siguiente fue encontrado gritando y suplicando ayuda.
Los feligreses intentaron liberarlo, pero la estatua no aflojaba su agarre. Ante la desesperación y la imposibilidad de soltarlo, decidieron amputarle el brazo.
Según la leyenda, en el mismo instante en que se cortó la extremidad, la estatua volvió a su posición normal, como si nunca hubiera ocurrido nada.
Tras el incidente, el brazo fue conservado y colgado en la entrada de la iglesia. Servía como advertencia para cualquiera que pensara en robar en un lugar sagrado.
Las fuentes añaden un detalle curioso. En aquella época el gremio de carniceros tenía una presencia importante en la iglesia, y muchos fieles pertenecían a este oficio.
Esto explicaría cómo consiguieron rápidamente herramientas para la amputación, así como la cadena y el gancho de carne donde finalmente colgaron el brazo.
Hoy, en la parte posterior de la entrada del templo, cuelga de una cadena y un gancho de carnicero un brazo y una mano humanos momificados y ennegrecidos. La extremidad está sujeta a un poste de metal cerca de la puerta.
Esta inquietante reliquia ha permanecido en exhibición durante más de seiscientos años y todavía puede verse hoy por los visitantes.
Sin embargo, muchos historiadores creen que el elemento sobrenatural de la historia es probablemente una leyenda añadida con el tiempo.
Es posible que el brazo perteneciera realmente a un ladrón castigado, algo que no era raro en la justicia medieval. La historia de la estatua milagrosa habría surgido después para reforzar la enseñanza moral del relato.
En una época en la que las amputaciones y los castigos públicos eran comunes, conseguir la extremidad amputada de un delincuente no habría sido algo imposible. Con el paso de los siglos, el objeto terminó convirtiéndose en una de las curiosidades más extrañas y comentadas de Praga.








