TRIFOT

Praga, Chequia

Esta obra protesta contra la pérdida de privacidad espiándote en la calle y transmitiendo tu cara en vivo con el permiso especial del gobierno.

Si sales de la estación de metro Nové Butovice en dirección a la estación Hůrka, verás frente a la galería Czech Photo Centre una estructura de 12 metrs de altura con patas y una cabeza compuesta por cámaras fotográficas cuyos lentes se mueven como globos oculares.

Esta es la historia de Trifot

En 2016, el escultor David Černý creó esta pieza para el Czech Photo Centre, inspirándose en la planta caminante de la novela El día de los trífidos, de John Wyndham. La estructura simula avanzar apoyada en una base tipo trípode, descrita también como dos patas principales con dos soportes laterales similares a muletas. Su cabeza reúne 10 réplicas de cámaras que representan la evolución fotográfica: incluye desde un aparato de fuelle y modelos de Canon y Nikon, hasta la cámara Leica enviada a la Luna.

La obra alude al concepto del «Gran Hermano» y la vigilancia constante. Cuando un peatón cruza cierto punto, el ojo de Trifot lo detecta, lo sigue y activa sus cámaras para transmitir su imagen en tiempo real, aunque sin grabarla. La escultura está acompañada a su derecha por tres pantallas a ras del suelo que proyectan tanto al transeúnte captado como información de la galería, y a su izquierda por cuatro vitrinas analógicas con fotografías.

Debido a este mecanismo, el 4 de octubre de 2016 la Oficina de Protección de Datos Personales dictaminó oficialmente que la captura de imágenes de peatones al azar mediante Trifot opera bajo una licencia artística legal gratuita, por lo que no requiere el consentimiento de las personas.

Según comentarios en foros especializados y blogs locales, el nombre Trifot no provendría de los «trífidos» ni significaría «tres cámaras» en jerga checa, sino que combinaría la jerga «fot» (cámara) con «Tri» por la promotora inmobiliaria Trigema, propietaria de terrenos en la zona que habría encargado la escultura. Sin embargo, no existen registros oficiales de la institución que confirmen este origen.

Hoy en día, Trifot sigue en pie junto a un restaurante homónimo, funcionando como un recordatorio irónico de que, bajo la excusa del arte interactivo, hemos normalizado ser vigilados en la calle sin que nadie nos pida permiso.

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