Torre Žižkov

Praga, Chequia

Esta torre aparece constantemente en los rankings de los edificios más feos del planeta.

Si caminas por la colina de los jardines Mahler, en el distrito de Žižkov en Praga, y miras hacia el cielo, te encontrarás con un edificio de hormigón y acero de 216 metros con diez estatuas negras de bebés gigantes sin rostro que a simple vista pasa desapercibido como reliquia política, pero que esconde el último gran proyecto aprobado por el antiguo régimen comunista checo.

Esta es la historia de la Torre de Televisión de Žižkov

5En 1978 se planteó por primera vez la idea de erigir esta estructura, aunque las obras no comenzaron hasta noviembre de 1985. Diseñada por los arquitectos Václav Aulický, Jiří Kozák y Alex Bém, la torre fue inaugurada el 18 de febrero de 1992, cuando el sistema comunista que la había impulsado ya había caído.

El edificio, con un peso total de 11.800 toneladas, se asienta a 15 metros de profundidad sobre una placa de hormigón armado de 30 metros de diámetro y está formado por tres tubos de acero. El tubo principal aloja dos ascensores de pasajeros, el segundo contiene un montacargas y el tercero alberga una escalera de emergencia de 736 peldaños. Estas tres columnas sostienen nueve cabinas y tres plataformas para equipos de transmisión situadas a 120 metros de altura.

El aspecto exterior cambió el 29 de mayo de 2000, durante el proyecto de Praga como Ciudad Europea de la Cultura. Para romper la severidad de los tubos, el escultor David Černý instaló diez figuras de bronce de bebés gigantes con las caras hundidas que parecen gatear por la estructura.

Remodelación

A finales de 2011, bajo la supervisión de Václav Aulický, se inició una remodelación interior de 50 millones de coronas checas en la que se vació el edificio dejando solo su revestimiento exterior. La obra, que reabrió el 30 de octubre de 2012, modernizó su restaurante a 62 metros de altura, amplió las cabinas de observación situadas a 93 metros y añadió un hotel de una sola habitación.

Hoy en día, la torre sigue en pie como la estructura más alta de la capital checa, equipada con asientos especiales para escuchar sonidos de la ciudad. A pesar de haber sido votada en múltiples encuestas internacionales como uno de los edificios más feos del mundo, el antiguo proyecto del bloque comunista sobrevive convertido en un mirador turístico vigilado por bebés gigantes sin cara.

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