Este metrónomo de 25 metros oscila sobre el parque cumpliendo su única función con un defecto bastante evidente: no hace ningún ruido.
Si caminas por el puente Cechuv most en Praga y miras hacia lo alto del parque Letná, por encima del río Moldava, te encontrarás con una aguja roja gigante que a simple vista su historia pasa desapercibida en el horizonte, pero que esconde los restos de una estructura demolida con explosivos.
¿Pero cómo llegó este metrónomo hasta aquí?
En abril de 1949, el Comité Nacional Central de Praga convocó un concurso público para edificar en esa colina un monumento dedicado al líder soviético Iósif Stalin. El proyecto seleccionado pertenecía al escultor Otakar Švec, con el diseño arquitectónico de Jiří y Vlasta Štursa, quienes propusieron la figura del mandatario seguida por una multitud. Las obras comenzaron en febrero de 1952 sobre una base de hormigón armado de 15 metros de altura revestida de granito.
Menos de un mes antes de la inauguración, Švec se suicidó. El monumento, que medía 15,5 metros de alto, 12 de ancho y 22 de largo, fue inaugurado el 1 de mayo de 1955 tras más de cinco años de trabajos. Sin embargo, debido al proceso de desestalinización, el partido comunista checoslovaco decidió eliminarlo. El 6 de noviembre de 1962, el ejército destruyó la escultura mediante una operación secreta utilizando 800 kilogramos de explosivos, cuyas detonaciones alertaron a los habitantes de la ciudad.
El pedestal permaneció vacío durante décadas. En 1990, un búnker cercano a los cimientos fue ocupado por la emisora pirata Radio Stalin y posteriormente albergó el primer club de rock de Praga. Finalmente, el 15 de mayo de 1991, un helicóptero instaló sobre la antigua base de granito una estructura cinética de acero de 25 metros de altura. Diseñada por el escultor y profesor Vratislav Karel Novák y fabricada por la empresa ČKD Racionalizace para la Exposición General Checoslovaca, la pieza fue bautizada oficialmente como La Máquina del Tiempo, aunque adquirió el apodo de Metrónomo por su parecido con el instrumento de Mälzel. Su mecanismo se aloja en una pirámide triangular y mueve un péndulo equilibrado por un contrapeso de dos toneladas en un ángulo de 60 grados.
Hasta el día de hoy, todavía puedes ver este objeto de propiedad privada funcionando en completo silencio durante el día, antes de ser apagado por las noches. Su péndulo rojo oscila sobre los cimientos diseñados para glorificar un régimen perpetuo, convirtiendo el pedestal de Stalin en un recordatorio irónico del paso del tiempo.









