La niña sentada en el muro de la calle Stříbrná

Praga, Chequia

Esta femina lleva casi 20 años en el mismo lugar engañando a los peatones.

Si caminas por la estrecha calle Stříbrná en la Ciudad Vieja de Praga y miras hacia el muro exterior del inmueble número 212/4, te encontrarás con la figura de una mujer joven sentada en una cornisa dejando caer los pies al vacío que a simple vista pasa desapercibida, pero que esconde una ilusión óptica que engaña a quienes transitan por el lugar.

Ubicada justo al lado de la galería de arte independiente Fotografic y a pocos pasos de la zona de Smetanovo nábřeží y del Puente de Carlos, la pieza carece de pedestales, cordones de protección o placas monumentales.

Esta es la historia de Vlasta

En 2007, el escultor y pintor checo Ladislav Vlna, graduado de la Academia de Bellas Artes de Praga (AVU), realizó esta escultura para integrarla directamente en la arquitectura civil del edificio en el distrito de Praga 1. Para su creación, Vlna tomó como modelo a la artista visual, pintora y fotógrafa checa Bára Bálková.

La pieza fue fabricada mediante un vaciado en hormigón patinado con unas dimensiones de modelado base que rondan los 130 por 60 por 50 centímetros. La elección de este material específico se debió a su capacidad para resistir la lluvia, las heladas invernales y el hollín urbano sin perder su textura original. Al estar elaborada a escala real (1:1), con pliegues detallados en la ropa y una postura relajada, los peatones que la observan desde el nivel de la calle suelen confundirla con una persona real descansando sobre el alféizar.

Además de su aspecto visual, la obra de Ladislav Vlna incorpora un contraste conceptual a través de su título oficial, aunque en los mapas populares suele aparecer catalogada simplemente como la estatua de una chica sentada en el muro de la calle Stříbrná. El nombre Vlasta proviene del vocablo eslavo vlast, cuyo significado es «patria» o «tierra natal». Dentro de la mitología checa y las leyendas medievales sobre la Guerra de las Doncellas (Dívčí válka), Vlasta era la capitana de las mujeres guerreras que se levantaron en armas tras morir la soberana Libuše.

Hoy en día, Vlasta sigue en pie sobre aquella estrecha cornisa de hormigón, observando descalza el paso de la gente lejos de las avenidas principales. Lejos de representar a la antigua líder militar de las leyendas medievales, la figura permanece como una contradicción silenciosa que reemplaza el dramatismo bélico por la rutina diaria de un callejón praguense.

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