Los Pinguinos amarillos en Park Kampa

Praga, Chequia

Fueron instalados en 2008 y desde entonces hay una disputa sobre si son 34 o 33 pingüinos.

Si caminas por la isla de Kampa, en el distrito de Malá Strana, y miras hacia el muro del muelle en la desembocadura del canal de navegación de Smíchov sobre el río Moldava, te encontrarás con una fila de pingüinos de plástico amarillo que a simple vista pasa desapercibida durante el día, pero que esconde una instalación eléctrica que la ilumina al caer la noche.

¿Pero qué hace exactamente una fila de pingüinos amarillos en el río Moldava?

En 2008, el colectivo de artistas italianos Cracking Art Group creó esta obra escultórica, titulada oficialmente «Pingüinos amarillos en el Moldava» o «Fila de pingüinos en Kampa», como parte de su exposición temporal llamada «Re-evolution». Al finalizar la muestra ese mismo año, el grupo artístico donó las figuras al Museo Kampa, ubicado junto a los Molinos de Sova, pasando a formar parte de su exhibición exterior permanente y de acceso libre durante todo el año.

Todas las esculturas tienen un diseño idéntico, están fabricadas con plástico amarillo y se encuentran unidas entre sí mediante un cableado eléctrico que permite encenderlas en la oscuridad. Debido a su proximidad directa con el cauce del agua, las piezas requieren protocolos de protección: cuando existen alertas por crecidas en el río, los trabajadores del recinto, según explicó la jefa del departamento de educación Kristýna Fabiánová, aplican como primera medida preventiva la evacuación de los pingüinos del muelle para ponerlos a salvo.

Existe además una discrepancia respecto a la cantidad exacta de ejemplares que conforman la fila. Mientras que algunos portales registran 34 aves, otras fuentes documentan 33 piezas. Según conteos realizados a partir de fotografías y videos del lugar, solo se observan 33 figuras en el muro, por lo que probablemente eran originalmente 34 y que un ejemplar se perdió o fue robado. Seguro durante las inundaciones del 2024.

Hoy en día, la fila de pingüinos sigue en pie sobre la estructura junto al agua, salvo en temporadas de inundación. Más allá de su propósito artístico original, estas aves de plástico conectadas a la corriente eléctrica representan la contradicción de unos animales acuáticos que deben ser rescatados cada vez que sube el nivel del río.

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