Estatua del rabino Judá Loew

Praga, Chequia

Su creador arriesgó todo para esconder esta enorme mole de piedra en su casa y salvarla de los nazis.

Si caminas por la plaza Mariánské náměstí en el Casco Antiguo de Praga y miras hacia una esquina de la fachada del Nuevo Ayuntamiento, te encontrarás con una estatua de piedra de tres metros y sesenta centímetros que a simple vista pasa desapercibida, pero que esconde una operación de rescate y varias confusiones históricas.

Esta es la historia de la estatua del rabino Löw

En 1909 comenzó la construcción del Nuevo Ayuntamiento bajo la dirección del arquitecto Osvald Polívka, obra que concluyó en 1911. Para decorar el edificio, Polívka invitó al artista Ladislav Šaloun, quien diseñó dos esculturas basadas en leyendas locales en lugar de figuras clásicas: el Caballero de Hierro y el rabino Jehuda Löw ben Becalel, un erudito y juez que se mudó a Praga en 1573, fundó una escuela talmúdica, se reunió con el emperador Rodolfo II en 1592 y murió en 1609, a quien la tradición popular atribuye la creación de un Golem de arcilla.

La pieza de Löw fue esculpida en Vyšehrad por Eduard Zvelebil a principios de la década de 1910. Incluyendo su pedestal, el monumento alcanza los seis metros de altura. A la izquierda del rabino se observa la figura de una niña sin ropa que le extiende una rosa; según explicó el propio Šaloun, esta figura representa tanto la leyenda de la muerte del rabino a través de la flor como el fin del antiguo gueto de Praga ante una nueva etapa de libertad.

En 1938 ya se registraba un error común que persiste en diversas publicaciones: confundir la estatua del Caballero de Hierro, ubicada en la otra esquina del edificio, con el Golem del rabino. Además, según comentarios en foros especializados y artículos de opinión, la escultura ha sido interpretada como una representación antisemita donde el rabino parece un mago oscuro con perros del infierno tras su capa y el cuerpo desnudo de la iglesia a sus pies.

Sin embargo, no existen registros oficiales de la institución que confirmen este origen. En 1940, durante la ocupación de Checoslovaquia, los nazis ordenaron destruir la estatua de Löw, pero Šaloun logró retirarla y esconderla en su propia casa hasta que fue devuelta a su esquina en 1946.

Hoy en día, la estatua del rabino Löw sigue en pie vigilando el edificio del consejo municipal, convertida en una contradicción de piedra: un homenaje al antiguo barrio judío que sobrevivió a la destrucción nazi gracias a su propio creador, solo para ser malinterpretado por visitantes modernos.

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